Hoy en día es necesario – más que nunca – tener criterio
Alguna
vez te he comentado que es necesario tener cierto criterio para saber qué es lo
que nos está diciendo un artículo o un titular o una reflexión que nos llega a
través de la prensa o de redes sociales o a través de cualquier otro medio.
Acabo
de leer este artículo (1) y su lectura me lleva a insistir sobre este mismo
tema: los estudios o las impresiones que nos trasladan de buena fe algunos “expertos”
pueden no estar bien sustentadas.
En este
artículo se habla del consumo de huevos y se menciona un artículo publicado por
el New York Times (2) donde se volvía a incidir en si los huevos son una mala
idea a nivel de salud cardiovascular. El titular del New York Times va en busca
de lector (3) y por ello se apalanca donde se apalanca, a costa de desorientar
a quien se queda en la superficie de lo que relata el artículo.
Tal
como indica el artículo que os menciono en el pie de página (1), hay que ir con
cuidado y conocer en qué se está basando la afirmación del “experto”. Todo lo
que se base en estudios meramente observacionales (4) tiende a estar sesgado,
tanto más cuanto peor se diseña el estudio. Os ponía hace poco el ejemplo de
las bondades del beber vino o del vegetarianismo que derivaban, en parte, de factores
adicionales cómo:
-Los
bebedores de vino acostumbran a adquirir comida más saludable (5), con lo que,
a menos que se tenga en cuenta, cualquier estudio observacional sobre esta
población tenderá a dar mejores resultados.
-Las
personas vegetarianas tienden a tener hábitos de vida más saludables en ámbitos
que afectan mucho a la salud como son la actividad física y el no fumar, así
pues, cualquier estudio observacional sobre esta población tenderá a dar
mejores resultados.
Asimismo,
la observación en base a la práctica profesional personal adolece siempre de sesgos
importantes. Está influenciada por sesgos que provienen tanto del observador como
de la muestra (6).
En definitiva,
hoy en día recibimos y tenemos acceso a un montón de información, esto nos
exige ser mucho más finos a la hora de discernir. Lo podemos hacer a través de
dos vías (que deben transitarse en paralelo):
1.-
Tener claras las fuentes.
2.- Procurarnos
un conocimiento básico bien cimentado sobre el tema.
Es
bueno proceder así para que la información pase a ser conocimiento y así nos
ayude a recorrer el camino que nos hemos marcado.
(2) https://www.nytimes.com/2019/03/15/well/eat/eggs-cholesterol-heart-health.html
. Fíjate en el titular “Are
Eggs Bad for Your Heart Health? Maybe
A new analysis found that for each additional
300 milligrams a day of cholesterol in the diet — and the more eggs you ate —
the greater the risk for cardiovascular disease.”. Te lo traduzco “¿Son los huevos malos para la
salud de tu corazón? Quizás. Un nuevo análisis encontró que por cada 300
miligramos adicionales de colesterol en la dieta – y los huevos de más que
comas- mayor es el riesgo de una enfermedad cardiovascular”
(3) En el artículo mismo, al final, se apunta
a que el estudio tiene sus limitaciones…
(4) Ya sea un estudio basado en unos
cuestionarios que rellenan personas sobre lo que han comido o en la experiencia
personal de un profesional que atiende a un montón de pacientes.
(6) Por ejemplo el sesgo de confirmación
(radicado en el observador) o el sesgo derivado del tipo de persona que acude a
consulta (radicado en la muestra).



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