Para construir resiliencia se requiere una infraestructura en buen estado



En los cursos que doy (1) incido en la importancia de darse cuenta de que la respuesta fisiológica del cuerpo que denominamos respuesta de estrés, no es más ni menos que una puesta a disposición de energía que el cuerpo realiza para ayudarnos a afrontar la situación que se nos presenta. Sea cual sea la situación y el tipo de respuesta que nos surja (de enfrentamiento, defensa, huida, de reto, …), si no gestionamos correctamente esa energía corremos el riesgo de desfondarnos.

Entre otros, hay un aspecto que contribuirá a esta gestión: nuestra forma física. Una buena forma física (peso saludable, buena capacidad cardiorrespiratoria, fuerza, resistencia muscular, flexibilidad, rango de movimiento, …) es básica para que, ante una respuesta de estrés, seamos capaces de reponer adecuadamente la energía, recuperarnos mejor, y, así, poder seguir sin impactar negativamente ni nuestro rendimiento ni nuestra salud (2).

Mantenernos activos es imprescindible, y nos ayuda tanto a nivel de cuerpo como de mente. Esto es irrefutable y, día a día, se van acumulando los datos que nos lo confirman. Te dejo un artículo que me parece interesante en su planteamiento:


Es interesante que te fijes en qué nivel de actividad desarrollas ya que es muy fácil que nos parezca que somos activos y, al analizarlo, resulte que no. A mí me pasó al considerar que ir al gimnasio era suficiente, pero, cuando lo miré bien, me di cuenta de que pasaba sentada más de 10h al día. Ahora busco cualquier ocasión para complementar el gimnasio con caminar, subir escaleras, estar de pie, en definitiva, moverme más, todo suma.

Ya no solo por nosotros, sino por las generaciones que nos siguen, para que, a través de nuestro ejemplo, se transmita este mensaje a los niños y jóvenes (3). Es bueno que ellos construyan una base física para el desarrollo de resiliencia ya desde el primer momento.





(1) “Cambia tu relación con el estrés: estrategias para la resiliencia”

(2) Construyendo resiliencia a través de tener nuestra “infraestructura física” preparada para la fisiología del estrés. No se trata de correr triatlones o de subir las montañas más altas, se trata de moverse de forma adecuada a nuestras capacidades. La preparación física que apoya a la construcción de resiliencia tiene componentes de cardio, de fuerza, de resistencia, de flexibilidad, en definitiva, elementos que permiten que el funcionamiento mecánico de bombas, filtros, tuberías, cisternas, … sea el adecuado. Tanto el sedentarismo como los excesos o la actividad física mal orientada repercuten en el estado de nuestra “maquinaria”.

(3) http://projectes.camfic.cat/Docs/14_15/AFnensFMC.PDF . Cada generación tiende a ser más sedentaria que la anterior, convirtiendo así los avances en calidad de vida en problemas colaterales para nuestra salud. Es mucho más cómodo desparramarse en el sofá para ver la tele que salir a dar una vuelta, coger el ascensor que subir por las escaleras, es más fácil y descansado no moverse, pero esta falta de movimiento nos pasa factura y, a través del modelaje, esta factura también la pagarán las futuras generaciones a menos que nos erijamos en un buen ejemplo.



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