Informaciones que nos llegan y nos llevan
Os dejo
estas reflexiones (o prevenciones) sobre cómo interpretamos la información que
nos llega y hacía donde ésta nos puede llevar:
1) Correlación no es causalidad
No por
mucho decirlo deja de ser necesario recordarlo. Ejemplo: las cremas
bronceadoras no provocan ahogamientos, aunque sea bien cierto que cuanta más
cantidad de crema bronceadora se vende, más aumenten los ahogamientos.
2) La anécdota no es hecho
Qué a mí,
a mi vecino y la prima de mi amiga nos haya ido bien X, no significa que X sea
una solución para el problema que presentábamos los tres. Muchas veces damos
por probada una solución, o un tratamiento, o lo que sea, por unos cuantos
casos de éxito que nos llegan.
Puede
ser pesado hacer números, pero hay que hacerlos si queremos evitar convencernos
de algo en base a unos cuantos casos que, por espectaculares, captan nuestra
atención y dejan en la sombra aquellos tantos otros casos en que no funcionó
igual (1).
Asimismo,
dependiendo de tu profesión, o tus hobbies o tu lugar de residencia o lo que
sea, es fácil que entres en contacto con situaciones que no representan más que
una parte de la realidad. Así que cuidémonos de extrapolar sin reflexionar.
3) Lo que es, y lo que creo que es,
no es lo mismo
Hay
estudios que se basan en cuestionarios donde los encuestados contestan
preguntas sobre lo que hacen al respecto del tema objeto del estudio. Me remito
al famoso tema de las encuestas sobre lo que más se ve en televisión cuyo resultado
acostumbraba a ser: documentales. Ya sea por no querer mostrar la realidad, por
auto engañarse o por lo que sea, este tipo de datos hay que cogerlos con pinzas
ya que pueden pecar de inexactitudes si no se vigila mucho cómo se recogen y
analizan.
4) Cómo nos muestran los datos
puede distorsionar la realidad
Cuando
se habla de riesgos es muy distinto decir, por ejemplo, que hacer A aumenta el
riesgo de enfermar en un 70% que decir que tu probabilidad de enfermar es de 1
entre un millón, y que hacer A hace que esta probabilidad pase de ser de 1
entre un millón a 1,7 entre un millón. También suena diferente que aumentes el
riesgo de enfermar en un 70% o que la diferencia en el riesgo sea de un
0,00007%.
Este
mismo efecto al respecto a la toma de decisiones puedes verlo en esta
presentación (2).
5) Otros efectos que distorsionan
Hay un
cierto porcentaje de mejora en cualquier sintomatología que es “mental”, así
que para constatar que algo funciona, hay que tenerlo en cuenta. Este efecto “mental”
se descuenta en cualquier ensayo a través de grupos de control, de ocultar qué
grupo es a quien analiza los resultados, etc… Hay cosas que en nuestro día a día
nos distorsionan, como que prestemos más atención a unas cosas que a otras (3),
o que nos llegue más lo que nos uno que otro, o un montón de cosas que pueden
influirnos.
Somos humanos,
y, por ello, lo que creemos, cómo interpretamos y en lo que basamos nuestras
decisiones viene influido por muchas cosas. Cuanto más sepamos qué nos puede
influir y cómo, mejor nos entenderemos y mejor entenderemos a los demás. Y esta
comprensión es la que, en definitiva, nos permitirá estar más a gusto, sea cual
sea el camino que recorramos.
(1) https://smallbiztrends.com/2016/11/startup-statistics-small-business.html
Un ejemplo claro es el ratio de éxito de las start ups. Muchas veces se anima a
emprender sin dejar claro que el éxito es difícil, y que, a pesar de que muchos
venden las claves o recetas para triunfar, el éxito depende de muchos factores
que no controlamos. Las historias de éxito, de superación, están bien como
motivación, pero no hay que olvidar que se encuadran en una realidad.
(3) Por
ejemplo empezar a ver más coches de un cierto tipo cuando te estás planteando
comprar un coche similar, o ver más referencias a un país cuando te estás
planteando trasladarte, o…. Mucha gente interpreta estos “datos” como señales
que le confirman que la decisión que va a tomar o tomó es la adecuada.



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