Desengáñate: lo sencillo no es lo más fácil
Cuando me preguntan sobre alimentación siempre acabo diciendo lo mismo: “Es sencillo, quítate al máximo de lo que te apetece (1) y pon muchos vegetales, cereales (2), legumbres, algo de fruta, frutos secos, menos de pescado, huevo, lácteos, menos todavía de carne …, todo ello en el estado más completo, menos procesado y natural que puedas digerir, de calidad, y, como bebida, agua, mayormente agua. Varía mucho, no abuses de nada, y no descartes ningún grupo de alimentos, pero tómalos en una adecuada proporción evitando en lo posible entrar en sobrepeso. Si ves que tu cuerpo no acepta algún alimento o grupo de alimentos, o tienes alguna patología, consulta con un especialista y que te guie”.
¿Es sencillo no? Pues no es fácil, desengáñate.
Desengáñate nº 1:
Lo que es delicioso, lo que te regala el paladar por sabor y textura, lo que te “seduce”, es muy probable que contenga mucho de ciertos ingredientes (3) que, en las cantidades en que están presentes, y consumidos con frecuencia, no convienen. Y eso, que no sería malo en si, sí que lo es si te privan a menudo de comer alimentos que sí que tienen más de lo que te conviene, aunque no te den esa palatabilidad que te engancha. Mi consejo: sospecha siempre de lo apetitoso ;).
Es el concepto de coste de oportunidad (4): si me lleno de “lo que me apetece” no dejo espacio a lo que me conviene. O, lo que es malo también: me lleno de lo uno y de lo otro y acabo con sobrepeso.
Desengáñate nº2:
La industria alimentaria, los que te venden algo (dietas, ayunos…) todos los que tengan un negocio montado alrededor de la alimentación, no son “demonios”, sencillamente quieren venderte algo. Y eso no es malo, todos trabajamos en empresas que venden cosas, o nosotros mismos vendemos cosas también, es nuestro trabajo. Tu trabajo es tener el suficiente criterio como para comprar lo que te conviene. Ellos no venderían tanto si no te ofrecieran cosas que te apetecen, te seducen, te son fáciles y cómodas… Desconfía siempre de quien te vende, ni te auto engañes ni te dejes engañar, pero no les cargues con la responsabilidad de tus decisiones.
Desengáñate nº3:
A todo esto, se añade el problema que tiene la alimentación de estar muy ligada a lo social y a nuestro estado emocional en cada momento. Hay que ser consciente de ello y detectar cuándo estamos en un estado emocional, o en un entorno social, que nos puede llevar a abusar de según que tipo de alimentos que no nos convienen. Si somos conscientes de ello podemos tomar medidas que minimicen el impacto, si no lo somos, nos dejaremos llevar, y las consecuencias las veremos en el medio o largo plazo.
Desengáñate nº4:
No solamente se trata de la alimentación. El bienestar es poliédrico, incluye cómo te alimentas, cómo mantienes tu cuerpo, cómo mantienes tu mente, el aire que respiras, cómo respiras, cómo gestionas tus emociones, cómo te relacionas, dónde vives, cómo desconectas, cómo duermes, … Apuntar a una sola cara del poliedro no es suficiente. Ninguna de ellas es la mejor, es una combinación de todas. Sumar pequeños esfuerzos en todas es mejor que dedicarse a fondo a una y obviar las otras.
No se trata de ser un robot ni de obsesionarse, se trata sencillamente de ser consciente y responsable. Es bueno dejarse ir de vez en cuando, pero no dejarse ir cada día. Es bueno ser disciplinado, pero no ser obsesivo. Encontrar el equilibrio es esencial y eso solamente puedes hacerlo tú, con ayuda o sin ayuda, pero depende de ti. No te auto engañes, ni te excuses, ni te castigues, al final, todo esto te perjudica.
Lo que te digo, lo sencillo no es lo más fácil.
(1) Cuando digo “quítate al máximo de lo que te apetece” me refiero a abusar de cosas como:
*Donuts, croissants, madalenas, empanadas, galletas, chocolates….
*Comidas con salsas ricas, muy elaboradas, panes crujientes y esponjosos, embutidos, quesos, postres…
*Bebidas tipo refresco, zumos (incluyendo licuados naturales), alcoholes, …
(2) ojo, no digo hincharse de pan ni tampoco de los deliciosos cereales de desayuno. Si es muy muy apetitoso, sospecha.
(3) … que son los que precisamente dan esos sabores y texturas que te encantan. Piensa que, incluso llevando una dieta vegetariana o vegana (para mencionar dos que tienen “sello” general de saludable) puedes encontrar muchas opciones que te perjudican.
(4) En economía, el coste de oportunidad o coste alternativo designa el coste de la inversión de los recursos disponibles a costa de la mejor inversión alternativa disponible, o también el valor de la mejor opción no realizada.



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