Tu mente: tan poderosa y, a la vez, tan frágil.



Te decía hace unos días en mi página principal (https://www.facebook.com/navarro2185/) que si hay algo que puede ayudarte a vivir una vida mejor es entender que, de cierta forma y hasta cierto punto, estás viviendo una ficción. Y que esa ficción la escribes, produces e interpretas tú. Y todo esto lo haces desde tu “centro de control”: tu mente.

Tu mente: tan poderosa y, a la vez, tan frágil. Sí, es frágil, tan frágil, que, tal como trates tu cuerpo, puedes llegar a afectarla de modo que tu carácter cambie de forma radical, convirtiéndote en otra persona.  ¿Parece ciencia ficción no?

En prensa y redes sociales nos informan día tras día acerca de los efectos de una mala alimentación y/o del sedentarismo en la salud y en la calidad de vida, pero no nos hablan tanto de sus efectos en nuestra personalidad, nuestros comportamientos, nuestras capacidades cognitivas y relacionales.

Yo no era consciente de estos efectos hasta que me fui topando con ejemplos que, por lo extremos y de evidencia rotunda, son muy ilustrativos de esta fragilidad. Y es que un cambio físico o fisiológico puede tener efectos devastadores en quienes somos:

-Tomar una sustancia puede hacerte adicto al juego (1)

-Un tumor puede convertirte en asesino (2)

-Un traumatismo en la cabeza puede transformar radicalmente tu carácter (3)

Estos son ejemplos extremos sobre lo frágil que es nuestro YO, y cómo el estado de nuestro cuerpo puede tener una gran influencia sobre él. Aunque no te transforme en un adicto al juego, un asesino o en una persona sumamente brusca y agresiva, sí que te empuja a sutiles cambios que afectan a tu autoestima, a tu bienestar y, en suma, a tu capacidad de afrontar la vida en plenitud de facultades.

Cuidar tu alimentación y tu forma física es pues importante (4). Tu desarrollo profesional, tu día a día con tu familia y amigos dependen, y mucho, de lo que cuides tu cuerpo. Tu personalidad, tus capacidades cognitivas y relacionales se pueden ver directamente afectadas por tu estado físico, y, como puede ser una afectación sutil, quizás no lo percibas y te dañe sin que te enteres.

No pierdas la oportunidad de jugar todas tus cartas: cuídate, de forma integral, de la cabeza a los pies, eres tu mejor inversión.



(1) La medicación de la enfermedad de Parkinson convierte en jugadores compulsivos a algunos pacientes. https://portal.unidoscontraelparkinson.com/tratamientos-parkinson/1580-sexo,-juego-y-enfermedad-de-parkinson.html

(2) Leí la historia del primer tiroteo masivo (1966) y me di cuenta de cómo un cambio en la fisiología del cerebro puede desencadenar cambios en quien eres. https://sigloscuriosos.blogspot.com.es/2011/08/la-triste-matanza-de-charles-whitman.html



(4) Tal como te comentaba en el post de 5 de diciembre, una de las funciones que tiene la alimentación es proporcionarte lo que necesita tu cuerpo para funcionar. Tu forma física lo que va a hacer es mantener la “red de comunicaciones” de tu cuerpo sin atascos, de tal forma que se mantenga un acceso fluido de estos y otros “materiales” a todas y cada una de las células de tu cuerpo.

El que a una parte de tu cuerpo le llegue poco “combustible”, o poco “material de construcción” o catalizadores insuficientes para que puedan gestionarse correctamente, o que le llegue un exceso o defecto de una u otra sustancia, o que sufra una compresión inadecuada o quede afectada por un traumatismo, desencadena una serie de procesos de compensación que están pensados para priorizar la supervivencia, no el bienestar.



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