Si el hambre no es el problema, la solución no es comer


Creo que es necesario que tomes responsabilidad sobre tu bienestar actual y futuro, y una parte importante de este bienestar va a venir de cómo cuides tu cuerpo.   

Te he propuesto hasta hoy dos instrucciones y dos estrategias:

-Comer menos, pero lo suficiente para funcionar bien (1).
-Moverte más.

-Conocerte y darte cuenta de las cosas (2).
-Actuar con inteligencia (3)

Sobre la primera instrucción “Comer menos, pero lo suficiente para funcionar bien” hay un tema importante, y es el que da título a este post: saber cuando estás comiendo por otras razones que la de funcionar bien. Si quieres seguir esta instrucción es imprescindible saberlo.

En el blog http://anavarrocasas.blogspot.com.es insisto, de vez en cuando, en la importancia de los “para qué”. Y es que identificar los “para qué” te lleva a identificar los problemas y, cuando identificas el problema, la solución está más cerca.

¿Y para qué comemos si no es para funcionar bien? Entre otros:


¿Quiero decir con esto que debes limitarte a comer para funcionar bien? Si fuera así podría pasarte como en el chiste:

-Doctor, doctor, si dejo la cerveza, los postres, los guisotes… ¿viviré más?”
-Hombre, vivir más, vivir más… no sé, pero se le hará de largoooooo.

Pero tampoco quiero decir que debas utilizar el comer para dar salida a todas tus necesidades. No se trata de "sacrificarte", se trata de saber lo que estás haciendo para tomar las decisiones más adecuadas. Así es más probable que sepas alcanzar el equilibrio, que es lo que te va a proporcionar bienestar.

¡Que pases una feliz semana!





(1) En los posts anteriores te he indicado cómo controlar de forma fácil que no tengas más “reservas” de las que necesitas ;)

(2) En este tema, como en otros muchos, no hay “recetas” universales. Sí que hay reglas generales que debes conocer, pero has de estar atent@ a cómo reacciona tu cuerpo. Eres únic@.

(3) Escoger lo que te guste, o bien buscar que te guste lo que hagas, ya que cualquier otra cosa te desgasta y, al final, pierdes la salud por querer conservarla.

(1) Comer porque me apetece: hoy en día estamos continuamente rodeados de snacks, dulces, galletas, donuts, salsas, embutidos, quesos, galletas saladas, … cosas diseñadas para que nos apetezcan. Muchos no queremos renunciar a estos pequeños placeres. El problema viene cuando dejan de ser “placeres” y se convierten en una constante en nuestro día a día.

(2) Calmar emociones: cuando estoy triste me inflo a chocolate, si estoy aburrid@ o estresada me acerco a la máquina de chuches y me pillo unas galletas, si estoy irritable me tomo unos dulces… ¿te suena? A mí sí.

(3) Socializar: “sentarse a la mesa” con amigos, familia…

(4) Hábitos:  cuando voy a la cafetería me pillo un donut con el café con leche, ni me planteo que tenga hambre. Como primero, segundo y postre, me acabo todo el plato, todo sin plantearme si tengo o no hambre. Es similar, en cierta forma, a como asocia un fumador el café y el cigarro.





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